Colecciones

De tapices
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Tapices de Pastrana.
Paño número 1 de la serie sobre la Conquista de Arcila y Tánger en 1471 por Alfonso V de Portugal. Manufactura de Tournai, probablemente del taller de Passchier Grenier.
Restaurados recientemente gracias a la intervención de la Fundación Carlos de Amberes.
Iglesia y colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, Pastrana, España.

Colecciones conservadas en España

En el siglo XIX la pintura se convirtió en la principal de las artes y la tapicería empezó a considerarse como un arte menor, mecánico. A pesar de que los tapices resaltaban el lujo y la riqueza de sus poseedores, las nuevas ideas estéticas del momento hicieron que los paños se fuesen arrinconando y que muchos se perdieran. Afortunadamente, la colección real se mantuvo en buena medida y hoy –gracias a su incorporación a Patrimonio Nacional– podemos contemplar magníficas series realizadas desde finales del siglo XV hasta el XVIII. De ese modo, el conjunto que podemos visitar en el Palacio Real de Madrid, en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, en el Palacio Real de Aranjuez, en la Granja de San Ildefonso, o en el Monasterio de las Descalzas Reales, en Madrid, no tiene parangón en ninguna otra parte del mundo.

Sin duda se trata de la mejor muestra, aunque hay tapices en otras colecciones igualmente valiosos. La importancia de las piezas conservadas en Patrimonio Nacional no sólo viene dada por la cantidad y la calidad –en muchos casos se trata de paños que incluyen plata y oro–, sino por el cuidado que se ha tenido en su mantenimiento y exposición. Distribuidos en los principales palacios otrora de la monarquía se pueden admirar buena parte de los tapices que desde el siglo XV fueron ingresando en la colección real española.

No han tenido igual suerte los tapices en manos de la nobleza y del clero. Muchos acabaron destruidos por el paso del tiempo y otros tantos fueron vendidos hasta bien entrado el siglo XX, algunos de los cuales se exponen actualmente en museos de Estados Unidos. Sin embargo, se conservan magníficos ejemplares en catedrales como la de Zamora, en la que destacan los cuatro paños de la Guerra de Troya que pertenecieron a los condes de Tendilla. También encontramos espectaculares tapices en las catedrales de Burgos y Palencia, a las que el obispo Juan Rodríguez de Fonseca dejó como legado su colección de paños, o los pertenecientes a la Seu Vella de Lleida, ahora expuestos en el Museo de la ciudad. La colección de la catedral de Toledo es extraordinaria, si bien algunos tapices sólo se muestran en fiestas señaladas como el Corpus Christi, y otros están depositados en el Museo de Santa Cruz en esa ciudad, exponiéndose únicamente el conocido como de los Astrolabios. Mención especial merecen los cuatro paños de la Conquista de Arcila y Tánger por Alfonso V de Portugal, propiedad de la colegiata de Pastrana (Guadalajara) y recientemente restaurados gracias a la intervención de la Fundación Carlos de Amberes. Incluso en lugares alejados de las principales ciudades como Oncala (Soria), se muestra una esplendorosa serie dedicada a la Apoteosis de la Eucaristía, cuyos cartones son réplica de los que hiciera Rubens para la serie homónima conservada en las Descalzas Reales de Madrid, y en Albarracín (Teruel), se puede admirar un magnífico conjunto dedicado a la Historia de Gedeón.


Miguel Ángel Zalama



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