Hércules sostiene la esfera celeste

De tapices
Saltar a: navegación, buscar


Hércules sostiene la esfera celeste

Este primer paño de la serie describe a Hércules sosteniendo los cielos en lugar de Atlas y vestido con la piel del león de Nemea, que ganó durante la primera de las doce pruebas que tuvo que superar.



Una alegoría de la Astronomía

El tema de Hércules sosteniendo el globo celeste en lugar de Atlas, mientras éste recogía las manzanas del Jardín de las Hespérides para el héroe, se transformó en una alegoría de la Astronomía en el Renacimiento. Según los autores de mitología de la Antigüedad, Atlas enseñó a Hércules astronomía mientras el héroe llevaba el peso del mundo sobre sus hombros. El cielo representado sobre el héroe muestra el firmamento conocido por los cosmólogos occidentales de la Edad Moderna, versados en la astronomía ptolemaica: el firmamento del hemisferio Norte visible desde Europa. Justo encima de la cabeza de Hércules se encuentra el Can Mayor (Canis maior) con el barco Argonavis, y sobre su mano derecha se encuentran Hidra y Cráter. La Vía Láctea transcurre diagonalmente por el cielo, a través de Erictonio (ataviado con un sombrero), con la mitad de Perseo visible en la parte superior izquierda de la esfera. Puede verse también a Orión caminando sobre Lepus, la liebre situada justo debajo, y a Proción a la derecha. También aparecen representados cinco signos del zodiaco en este tapiz: Tauro, Géminis, Cáncer, Leo y Virgo, con Cáncer situado en el centro del cielo, justo encima de la cabeza de Hércules. Esta es una referencia visual directa al signo zodiacal del nacimiento del rey Juan III de Portugal: Cáncer, un signo astrológico asociado no sólo con el agua sino también con la ciudad de Lisboa. Justo encima de Cáncer se encuentra la Osa Mayor con la cola de la constelación de Draco (el Dragón) apenas visible y, en el último plano de la derecha, se puede distinguir la constelación del pastor de bueyes Boötes. A los pies de Hércules vemos un pequeño monstruo-dragón.


Dioses griegos

A ambos lados de Hércules se sitúan varias figuras. A la izquierda del héroe vemos dos mujeres no identificadas acompañadas de un cupido alado sujetando su arco. Una de estas mujeres impide que dispare su flecha. Este cupido puede representar a Eros, el Amor de la cosmogonía griega, considerado como una fuerza primordial que permitía la procreación en el cielo y en la tierra. En el lado opuesto, Mercurio, el dios del comercio y de la comunicación que gobernaba las casas zodiacales de Géminis y Virgo, sostiene el caduceo y lleva un farol. Como mensajero de los dioses, se acerca a otras dos figuras interpretadas como Minerva, posiblemente una representación de la reina portuguesa Catalina de Austria, que abraza a una figura masculina, un retrato idealizado del rey portugués Juan III.


El Destino, un campesino y Polaris

En las esquina superior izquierda, el Destino, la figura alada, se arrodilla sobre una nube del firmamento, para dibujar una constelación en el globo celeste con una pluma mientras que, al mismo tiempo, una paloma le corona con una guirnalda de laurel. En la esquina opuesta, un campesino hunde su pala, quizá representando el mes de marzo, uno de los Trabajos de los Meses. Labrar era una de las actividades humanas en la “edad de plata”, una de las edades del mundo descrita en la Metamorfosis de Ovidio. Sobre la cabeza del campesino vemos la cabeza alada de un querubín, posiblemente representando uno de los cuatro vientos cardinales, y una estrella, posiblemente Polaris, conocida como el la Estrella del Norte o Estrella Polar, situada a un grado del polo norte celestial en la constelación de la Osa Menor. Polaris es una estrella que permanece inamovible mientras que las otras giran entorno suyo, por lo que en la altitud norte siempre es equidistante independientemente de la latitud de los observadores. Esta estrella resultó una ayuda visual esencial para los navegadores portugueses que surcaban los mares desconocidos y las costas no dibujadas en las cartas del Atlántico, a lo largo de la costa occidental de África y más allá hasta el Océano Índico. Quizá, esta estrella debe ser interpretada como un símbolo de la labor y esfuerzo de los portugueses en empeño por descubrir y cartografiar en los mapas las rutas comerciales marítimas desde África hasta Asia, y más allá hasta el lejano Oriente.


Palmeras

La exótica vegetación, en concreto las palmeras situadas a la izquierda de Hércules, subrayan el interés científico por la flora y fauna exóticas que se cultivó en la corte portuguesa. Los jardines botánicos y menageries, llenos de plantas, flores y animales traídos hasta Portugal desde todos los rincones del imperio, llegaron a ser un elemento fundamental dentro de las prácticas de coleccionismo en la corte de Lisboa.


Cenefas

Las cenefas ornamentales de este tapiz está repletas de pájaros, plantas y cintas, y en la parte superior del paño contiene una esfera armilar.


Proceso creativo

El pintor portugués Cristóvão de Figueiredo, activo en la corte de Lisboa entre 1515 y 1555, ha sido propuesto como el responsable de los dibujos preliminares de Las Esferas que se enviaron a Bruselas. En 1537, recibió 2.400 reales portugueses a cambio de unos “dibujos hechos como modelos para tapices (de materia sin especificar) manufacturados en Flandes”. Sin embargo, este pago no le señala directamente como el diseñador de esta serie de tapices. Muy poco se conoce sobre la colaboración artística de Figueiredo en este encargo real y no existe ningún documento que confirme su autoría en el diseño de Las Esferas.


Marcas

Una marca sin descifrar, probablemente del mercader de Amberes Joris Vezeleer, está tejida en oro en la guarda de la cenefa izquierda de los tres tapices que se conservan. Esta marca consiste en una línea vertical con una hoja bordada a cada lado de la parte inferior, una guirnalda de flores en la parte central y un banderín en la superior.


Leyendas

En el centro de la parte superior del tapiz, emplazada dentro de una rica cenefa llena de frutas y flores, y dentro de un blanco rollo se encuentra una inscripción latina con letras negras: MAGNA VIRTVS, SED ALIENAE OBNOXIA [Grande es su fuerza, pero está sujeta a otra]. Esta inscripción enfatiza el concepto de la gloria terrenal y cómo los navegantes portugueses superaron a Hércules. De hecho, los portugueses sobrepasaron las hazañas del héroe griego navegando más allá de la frontera señalada por las “Columnas de Hércules”, viajando allende de la roca que demarcaba el final occidental del Mediterráneo y, por tanto, los límites del mundo conocido en la Antigüedad y consiguieron cartografiar rutas marítimas desconocidas antes de 1500.


Serie Las Esferas

Primer paño de la serie

Modelo Barend van Orlery o Pieter Coecke van Aelst, 1525-1530

Manufactura ¿Joris Vezeleer (Georg Wezeler)?, Bruselas, antes de 1535

Materia Oro, plata, seda y lana

Medidas 345 x 308 cm

Situación Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

Procedencia Colección de Juan III de Portugal y Catalina da Austria, después en la colección de Felipe II

Exposición Museo de Tapices

Patrimonio Nacional Inv. n. 10005823



AJG



Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Navegación
Herramientas