Palacio Real de Aranjuez

De tapices
Saltar a: navegación, buscar

Palacio Real de Aranjuez

Este espléndido conjunto residencial palaciego situado en la villa de Aranjuez fue utilizado en la época de los reyes de la Casa de Austria y los primeros monarcas de la Casa de Borbón como residencia de primavera de la familia real y su Corte. Es uno de los cinco Reales Sitios construidos entre los siglos XVI y XVIII por la monarquía para residencia en determinadas épocas del año fuera de la capital del reino.



Horarios de visita De octubre a marzo 10:00h-18:00h. De abril a septiembre: de 10:00h-20:00h. (Lunes cerrado)

Tarifas Normal (9,00€), Reducida (4,00€), Niños menores de 5 años (gratuito)

www.patrimonionacional.es


Origen

Tuvo su origen en el palacio de recreo que mandó construir en 1387 el gran maestre de la Orden Militar de Santiago. La situación privilegiada del paraje, entre los ríos Tajo y Jarama, empujó a los Reyes Católicos a construir y embellecer el lugar tras el ingreso de todas las propiedades de las órdenes militares en el Patrimonio Real. En 1540 se inició la transformación del lugar en una quinta de recreo por iniciativa de Carlos I. Felipe II decidió construir un nuevo palacio y ampliar los jardines, para lo cual encargó en 1564 las trazas a Juan Bautista de Toledo. A su muerte (1568) le sucedió Juan de Herrera, con cuyos planos se emprendió en 1574 la fábrica del Palacio Real, que quedó inacabado a la muerte de Felipe II.


Continuación de las obras

En 1715 Felipe V ordenó la continuación de las obras del Palacio Real, respetando la disposición diseñada por Juan de Herrera, que concluyeron en 1739. En esta etapa se completó la fachada oeste, se llevó a cabo el cuerpo central del palacio y se iniciaron las obras de la escalera principal, realizada por Santiago Bonavía en 1744. En 1748 fue necesario restaurar y reedificar algunos sectores, destruidos por un incendio. En tiempos de Carlos III se configuró el Palacio de forma definitiva, con la ampliación encargada a Francisco Sabatini, y que consistió en las alas laterales que forman la plaza de armas ante la fachada principal. La reforma, ejecutada entre 1772 y 1778, se completó con la erección de una capilla y un teatro, que no llegó a concluirse, en cada uno de los extremos de las alas.


Arquitectura

El palacio, construido de piedra blanca de Colmenar alternando con ladrillo, se compone de un núcleo central en torno a un patio, que mantuvo su estructura herreriana tras las sucesivas reformas, y dos amplias alas laterales que lo flanquean. La fachada principal tiene tres pisos y un remate que alberga el escudo de Fernando VI, coronado por un frontón y una balaustrada. Los dos pisos centrales se articulan mediante pilastras de órdenes clásicos superpuestos, entre las que se disponen balcones y ventanas que rematan alternativamente en frontones triangulares y curvos. En las fachadas sur y norte se levantan dos cuerpos coronados por una cúpula. La fachada sur está unida por medio de una galería a las Casas de Oficios, construidas por Juan de Herrera en 1584 para el séquito de la Corte y distribuidas en torno a dos patios.


El interior del Palacio

El interior alberga importantes colecciones de pintura, escultura y artes decorativas distribuidas por todas sus salas. En el vestíbulo se encuentra la escalera principal con balaustrada rococó. El Oratorio de la Reina, obra neoclásica de los hermanos Ferroni, destaca por la decoración pictórica ejecutada al fresco por Francisco Bayeu (1790) y el retablo de la Inmaculada, de Salvador Maella, que realizó también las pinturas de la bóveda y zócalos del Despacho de la Reina. Una de las salas más interesantes es el Gabinete de Porcelana (1759-1765), cuyas paredes están totalmente cubiertas con piezas de la Real Fábrica del Buen Retiro. El Salón de los Espejos fue decorado entre 1790 y 1795 bajo la dirección de Juan de Villanueva, en un estilo de transición entre el rococó y el romántico. En el Dormitorio del Rey se encuentran las Alegorías de la Justicia, la Paz y la Abundancia, de Bartolomé Rusca (1737), y un Crucificado de Antonio Rafael Mengs. En la Capilla (1799) se conservan pinturas de Lucas Jordán, Mengs, Maella y Bayeu, quien realizó la decoración al fresco de la bóveda.


Los jardines

El Palacio está rodeado por una amplia zona de jardines, divididos en varios sectores que se fueron remodelando y ampliando por iniciativa de los sucesivos monarcas. El más antiguo es el Jardín de la Isla o de la Reina, que corresponde a la iniciativa de Isabel la Católica; remodelado en época de Felipe II, su configuración actual se debe a la reforma de Sebastián de Herrera Barnuevo (1660-1669), en la que destacan las numerosas fuentes con esculturas mitológicas. El Jardín de las Estatuas fue plantado por orden de Felipe II y remodelado durante el reinado de Felipe IV. Entre 1718 y 1746 se realizó la ordenación del Jardín del Parterre, de tipo francés, con estanques y esculturas. El Jardín del Príncipe, ordenado por el príncipe Carlos, futuro Carlos IV, es el mayor y más importante de todos. Se llevó a cabo entre 1772 y 1804, con la finalidad de atender a dos modalidades de esparcimiento de moda en el s. XVIII: la caza y los paseos en barca. Está compuesto por seis jardines diferentes, que diseñan un espléndido conjunto de árboles, patios y calles, todos ellos están adornados con templetes, estatuas y fuentes.

En la parte que conecta con el Tajo, denominada Jardín de los Pabellones, se encuentra el embarcadero, construido durante el reinado de Fernando VI para realizar paseos en barca por el río. En sus proximidades se construyó en 1966 la Casa de Marinos, en sustitución de la que mandó levantar Fernando VI, en la que se conserva el Museo de Falúas Reales, las cuales componían la llamada Flota del Tajo, de los siglos XVIII y XIX. En el Jardín del Príncipe se levantó en 1803 la Casita del Labrador, mandada construir por Carlos IV como lugar de descanso de la familia real al margen de la Corte. Es obra neoclásica de Isidro González Velázquez. En sus muros se colocaron esculturas y bustos de mármol que pertenecieron a la colección de la reina Cristina de Suecia. Su interior está decorado con abundantes piezas de escultura, pintura, porcelanas, orfebrería y tapices.



FP



Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Navegación
Herramientas