San Martín

De tapices
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San Martín

Se representa a san Martín conforme a su iconografía tradicional compartiendo su capa con un mendigo que le sale al encuentro con otros menesterosos. En el segundo plano encontramos diversas celebraciones en torno a la festividad de este santo en los Países Bajos. Esta celebración, fue prohibida por el Concilio de Trento por los excesos que se cometían, ya que se bebía el primer vino del año.



San Martín compartiendo su capa con un pobre

En primer plano san Martín a caballo comparte su capa con un mendigo de los que le salen al encuentro. San Martín de Tours era un santo de origen húngaro que nació en el año 316 y murió en Francia en el año 397 d.C. Su milagro más famoso tuvo lugar en el frío invierno de 337, cuando estando en Amiens encuentra cerca de la puerta de la ciudad un mendigo tiritando de frío, a quien da la mitad de su capa, pues la otra mitad pertenece al ejército romano en que sirve. En la noche siguiente, Cristo se le aparece vestido con la media capa para agradecerle su caridad. Esta es la escena que iconográficamente se ha preferido para su representación. En esta ocasión, va vestido como un personaje del siglo XV.


Mendigos y tullidos

En el tapiz los mendigos y tullidos que le circundan se asemejan a los representados en las pinturas del flamenco Pieter Brueghel, quien también representará El vino de san Martín que solía repartirse en las afueras de la ciudad. Este lienzo de Brueghel el viejo ha sido recientemente adquirido por el Museo del Prado. Posiblemente esta pintura perdida de El Bosco sea un antecedente para la de Brueghel.


El vino de san Martín

En su festividad del 11 de noviembre se comía la oca de san Martín y se bebía el primer vino del invierno, ya que coincidía con el fin de la vendimia y la distribución del vino al pueblo, especialmente en los Países Bajos. A esta festividad bajomedieval será a lo que aluda posiblemente la escena de banquete en el interior del edificio de donde sale el santo. El barril de vino ocupa un lugar principal y una muchedumbre se agolpa en la puerta para acceder a él. El vino hacía que estas fiestas, preludio del carnaval, estuviesen plagadas de excesos, siendo prohibidas por el Concilio de Trento. En esta ocasión los efectos perniciosos de esta festividad lo demuestran los personajes inconscientes y los que se pelean junto al barril.


La caza del jabalí

En el exterior de este edificio tiene lugar otra de las festividades flamencas que El Bosco representó en alguna de sus pinturas perdidas, pero que sabemos que decoraban el Alcázar madrileño durante el reinado de Felipe II. Una de ellas serían unos ciegos que cazan un jabalí. Para protegerse del animal, en esta ocasión, llevan armaduras del siglo XVI y le intentan abatir con porras ante un concurrido grupo de espectadores tras una cerca de madera.


San Antonio, por error

Durante años se interpretó esta iconografía en relación con el tapiz de “San Antonio en oración” pensándose que se representaba el momento en que san Antonio abandonaba su vida placentera en la ciudad para retirarse al desierto como eremita.


Serie Tapices de El Bosco

Primer paño de la serie

Modelo inspirado en pinturas de Jerónimo Bosco

Manufactura Bruselas, antes de 1560

Materia Oro, plata, seda y lana

Medidas 296 x 364 cm

Situación Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Procedencia Colección del cardenal Antonio Perrenot de Granvela

Exposición Salones de Honor

Patrimonio Nacional Inv. n. 1005803



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