Serie Historia de David y Betsabé

De tapices
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Serie Historia de David y Betsabé

El rey portugués Manuel I adquirió cuatro tapices, aproximadamente de la misma dimensión, de la Historia de David y Betsabé que fueron descritos en su inventario de 1505 como “nuevos y muy ricos” y tejidos con “mucho oro” (muito ouro), seda y lana. La representación cristológica de Manuel I como un rey-profeta, el nuevo “Enmanuel” de un imperio global cristiano en la fase inicial de los descubrimientos portugueses, fue la imagen propagandística que más enfatizó el monarca. Esta representación cristológica fue utilizada profusamente por el rey portugués en el complejo del monasterio de los Jerónimos que mandó construir a las afueras de Lisboa, en Belém, y que conmemoraba el histórico viaje que realizó Vasco de Gama a la India en 1498. En el programa decorativo y escultórico del monasterio, Manuel I se hizo retratar explícitamente como el rey David del Antiguo Testamento, rodeado por las Virtudes, profetas y santos. La figura de David se convirtió en un amado paradigma para los príncipes del Renacimiento.



Un tapiz de esta serie fue registrado en el inventario del rey portugués de 1505 con la somera descripción “una escena de la Historia de David y Betsabé” (“uma estorea de davy e brasabe“), mientras que los tres restantes aparecen descritos con gran detalle: un paño mostraba a Betsabé en su baño, el segundo recogía una escena con el profeta Natán, David y Betsabé y, en el tercero, David está tocando su harpa en compañía de tres nobles, israelitas y Judas Macabeo quien, según el inventario, llevaba un emblema blanco y una serpiente negra en su pecho; tapiz, este último, que no ha llegado hasta nuestros días.

Tres de los cuatro tapices encargados por Manuel I han sobrevivido y se corresponden, tanto por su tamaño como por su descripción, con los de la serie Historia de David y Betsabé conservados actualmente en Patrimonio Nacional. Estos paños, de extraordinaria belleza, continúan siendo una de las piezas más significativas entre los tapices de temática religiosa tejidos en Bruselas con anterioridad a 1515.

No se conoce otra documentación que confirme dónde compró Manuel I, en 1505, estos tapices de la Historia de David y Betsabé. Pudo haberlos adquirido en Amberes a través de sus agentes allí establecidos, quienes frecuentemente actuaban como intermediarios en la adquisición de paños y otros objetos lujosos producidos en Flandes para la corte portuguesa. Todavía desconocemos si el rey portugués compró a un mercader estos tapices ya tejidos o, por el contrario, fueron encargados por él mismo para su colección.

Tras la muerte de Manuel I, en 1521, esta serie pasó a formar parte del guardarropa de tapices del palacio real de Lisboa, el Paço da Ribeira, en el cual se conservaban también los espectaculares paños flamencos y series decorativas encargadas y compradas por los monarcas portugueses Juan III y Catalina de Austria, la hermana menor de Carlos V.

En 1543 Catalina de Austria concertó el matrimonio de su hija María de Portugal con su primo Felipe, el hijo de Carlos V, que en aquel año ostentaba el título de Príncipe de Asturias y que posteriormente sería coronado como Felipe II. La reina portuguesa seleccionó varios tapices de la colección real para el ajuar de su hija. María recibió treinta tapices flamencos, algunos de ellos descritos como la Historia de Tebas, un tapiz (“La Envidia”) de la serie Los siete Pecados Capitales, algunos sobre personajes mitológicos como Diana, Júpiter, Calisto y Mercurio basados en la Metamorfosis de Ovidio, y tres tapices de la serie Historia de David y Betsabé de Manuel I. Esta selección de Catalina de Austria no se basaba en valor decorativo de los tapices ni su alto contenido en oro. La intención de la reina era, por el contrario, presentar a su hija con tapices que la educaran sobre el decoro principesco, sirviendo los paños como una guía visual para aprender la conducta virtuosa apropiada para una reina.

La repentina y prematura muerte de María, en 1545, tras dar a luz a su hijo el príncipe don Carlos, acabó con su futuro como reina de España. Sus propiedades y guardarropa fueron transportados al castillo de Simancas, cerca de Valladolid. En este mismo año de su muerte se redactó un inventario de las pertenencias de la princesa, entre las que fueron cuidadosamente anotados dos tapices y otro más, recogido como baldaquino (o cielo), de seda y oro. Esta serie, la Historia de David y Betsabé, pasó entonces a ser conocida como la “cama de bersabé” y fue almacenada en tres baúles rectangulares de cuero. El viudo príncipe Felipe, por aquel entonces, se quedó con las joyas y tapices flamencos de su difunta esposa.

Sin embargo, por razones desconocidas, los treinta tapices de María de Portugal permanecieron almacenados en el castillo de Simancas, y nunca fueron expuestos por Felipe II mientras era Príncipe de Asturias (su reinado comenzó en 1556). Olvidados y caídos en desuso, los tapices fueron inventariados en Simancas, de nuevo en 1561, esta vez como parte de las propiedades del ya fallecido emperador Carlos V, sin que los escribanos de corte mencionasen su origen portugués. En ese mismo año, en el Colegio de San Gregorio de Valladolid, tuvo lugar una subasta de algunos objetos seleccionados, textiles y tapices que pertenecían al guardarropa y tesoro de Carlos V, con el objetivo de poder pagar las desorbitadas deudas del emperador. Felipe II, por razones que desconocemos, tuvo que comprar esta “cama de bersabé”, o los tapices de la Historia de David y Betsabé, que una vez pertenecieron al magnífico tesoro de su difunta esposa, María de Portugal.

En 1568, se inscribió de nuevo la “cama de bersabé” en los papeles de Felipe II, cuando el rey decidió donar estos tapices al Monasterio de El Escorial, guardándose allí como paños de alta calidad para ser expuestos durante algunas ceremonias religiosas señaladas y fiestas que contaban con su presencia. Tras el fallecimiento de Felipe II en 1598, entre 1607 y 1609 se llevó a cabo en Madrid un inventario de su inmensa colección de tapices. Por estas fechas, los tres paños de la Historia de David y Betsabé o “cama de bersabé” regresaron, sin que sepamos el motivo, al guardarropa de tapices del Alcázar de Madrid, donde se describieron junto a los treinta tapices que una vez pertenecieron a su difunta esposa María de Portugal, como “de la Serenissima Princessa que aya Gloria”.


Referencias

P. Junquera de Vega y C. Herrero Carretero, Catálogo de Tapices de Patrimonio Nacional. Volumen I: Siglo XVI, Madrid, 1986, pp.9-16.

G. Delmarcel, David & Bethsabée. Un chef-d’oeuvre de la tapisserie a la Renaissance,París, 2008.

A. Jordan Gschwend, “Dotes regias. Las colecciones de tapices de María de Portugal y Juana de Austria (1543-1573),” Los Triunfos de Aracne. Tapices flamencos de los Austrias en el Renacimiento, eds. F. Checa Cremades ay B.J. García García, Madrid: Fundación Carlos de Amberes, 2011, pp. 295-348.

A. Jordan, A rainha colecionadora. Catarina de Áustria, Lisboa, 2012, pp. 169-178.


Serie Historia de David y Betsabe

Modelos Anónimo

Manufactura Taller desconocido, Bruselas, 1505

Materia Oro, seda y lana

Lugar Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

Procedencia Colección de Manuel I de Portugal. En 1543, Catalina de Austria incluyó tres tapices de esta serie en la dote de su hija María para su matrimonio con Felipe II. Tras la muerte Felipe II, en 1598, aparecieron recogidos en su inventario post-mortem



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