Talleres

De tapices
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Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Palacio de los Borbones.
Sala de estilo pompeyano decorada con tapices tejidos en la Real Fábrica de Santa Bárbara.

Talleres: el arte de la tapicería en Flandes y en España

A lo largo de la Edad Media el arte de la tapicería permaneció vivo, pero fue a partir del siglo XIV cuando se desarrolló hasta alcanzar cotas desconocidas. Las primeras manifestaciones de la tapicería moderna se dieron en Francia, en las cortes de los hijos del rey Juan II: Carlos V; Luis, duque de Anjou; Juan, duque de Berry y Felipe el Atrevido, duque de Borgoña y conde de Flandes. Anteriormente los paños mostraban una temática vegetal y eran de pequeño tamaño, pero desde este momento comenzaron a introducirse escenas religiosas o mitológicas y sus dimensiones se ampliaron considerablemente hasta el punto de encontrar ejemplares de hasta 6 x 25 metros, como los del Apocalipsis, en parte conservados en el castillo de Angers, Francia.

Para realizar empresas de tanta envergadura, los talleres tuvieron que especializarse y pronto se concentraron en Arras, ciudad que pertenecía al condado de Flandes en aquella época. La gran calidad de los paños producidos en esta ciudad hizo que en España se llamasen paños de “Ras” a los mejores tapices. Por el mismo motivo, en Italia el término actual para designar los paños de calidad es “arazzi”.

Con el tiempo otros enclaves flamencos, como Tournai u Oudenaarde, establecieron sus propios talleres. Y para el siglo XVI los principales centros manufactureros se encontraban en Bruselas y Amberes, en Brabante. Sin embargo, la importancia de la tapicería continuó a lo largo del tiempo y, por ejemplo, en España se fundó la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara en 1720, para la que Goya realizó cartones en 1790 por encargo del rey Carlos IV.


Miguel Ángel Zalama


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